Cada tanto, como sucede cuando no tienen crímenes por comentar ni los politicos han hecho nada publicable o un deportista ha ganado algo en "nombre de todos", la prensa, haciendo gala de la capacidad periodística que la caracteriza, desempolva ese viejo informe o medición que afirma que "la esperanza de vida ha aumentado y ya llega a los 67 años" o más.

Esa misma jornada, miles de "periodistas" radiales que, naturalmente y sin ponerse colorados, deben su existencia a los periódicos, porque sin ellos no sabrían de qué hablar, se hacen eco hasta el hartazgo de las pocas "noticias" de tapa y luego comienzan a buscar desesperadamente en las páginas interiores "algo" que pueda interesar a "la gente" (esos somos nosotros), y así encuentran el informe , que a esas horas ya ha sido más manoseado y deformado que un poco de harina en la cuadra de una panadería.

Por supuesto, opinarán "periodistas" sin la menor idea, llamarán oyentes para "figurar" en el barrio y llegarán a conclusiones que cualquier viejo que lñas escuche moriría de indignación.

Luego de tamaña tal sobredosis de estupidez e ignorancia, uno se queda pensando en los lectores y oyentes, que son realmente viejos y lo padecen graciosamente, que habrán pasado un mal día y habrán tenido que apagar la radio porque programa tras programa hablarían de los mismos temas y con la misma superficialidad.

Y la pregunta que surge inevitablemente al apagar la radio es ¿Y para que sirve a los viejos poder ser más viejo? ¿Y para qué sirve a los que aún no lo son conocer esta estruendosa noticia?¿Es que luego de escuchar esa noticia nos apetece la vejez? ¿Es que se nos ocurre pensar en los viejos en esos momentos?

Por su propio sentido de supervivencia el ser humano tiende a perpetuarse en la vida. Esto es natural aunque también sea paradójico.

La sociedad considera viejo/a a quien pasa de los 35 años. Gerentes y ejecutivos, fieles exponentes de la escasez de neuronas, consideran que la juventud es única la fuente de la riqueza y contratan únicamente jóvenes. Otras veces están seguros que las mujeres lo son la solución de todos su males, y más tarde supondrán, siguiendo los delirios de los gurúes de turno, que aquellos que de chicos anduvieron a caballo están mejor preparados para los altibajos del mercado.

Ellos podrían decidir lo que les plazca porque en definitiva las empresas son de ellos y sus errores los pagan ellos (los pagan?). La parte negativa de estas vanalidades management-esnovísticas, lamentablemente afectan a la dignidad de las personas.

Y así, generaciones completas de gente se ve marginada porque unos pocos inútiles y muchos seguidores desprecian la experiencia (la de los otros, claro).

Si bien es cierto en algunos campos, la experiencia es inútil e inaplicable y hasta conflictiva con los avances de la tecnología, en otros terrenos es un verdadero e irtrremplazable aporte.

Es así como los seres humanos debemos improvisar en la mitad de nuestra vida a producir nuestros ingresos por cuenta propia, sin vocación y sin preparación alguna. Esto no les pasa a la clase privilegiada, más conocida como "empleados públicos", que llegarán cómodamente...muy cómodamente, a su jubilación.

Alguien dijo que la "sociedad" o el sistema, está "totalmente" preparada para los jóvenes (así dicen aunque tampoco me convence).

El caso es que, además de tener que aprender a vivir de nuevo, muchos de esos mayorcitos de 35 años ya no saben dónde ír y, suponiendo que tengas unos mangos a cobrar de algún lado, la vida se reduce a la familia, a salir a comer o al cine y a estar con amigos y pocas cosas más. Más que eso no hay nos guste o no.

Esto me recuerda el primer párrafo de un libro sobre desarrollo organizacional que decías más o menos, esto: "… todo lo que el hombre ha creado y desarrollado para divertirse, ya no lo divierte…! Una paradoja interesante.

Y si seguimos transitando por lo años, veremos que cada vez es más difícil conocer personas, que los hijos crecen y comienzan a construir sus vidas, que los matrimonios no eran tan buenos y sólidos como lo dice la iglesia, y que la soledad, la soledad inunda nuestra vida. Las decepciones dejan su huella y la depresión toca bocina pidiendo paso.

Si estamos entre los privilegiados que obtienen una jubilación ¡Eureka! Estamos salvados!!!! El sistema nos brinda una doble oportunidad de renacer de las cenizas. Nos asegura unos manguitos todos los meses y nos garantiza vivir en una enorme aventura creativa, de control de uno mismo y con capacidad de abstinencia, para llegar a fin de mes. Cada tanto la gran alegría donde los gobiernos, con bombos y platillos anuncian un aumento en las jubilaciones de

$ 40.- Pobres viejos!!! Imagino los infartos de miocardio al escuchar la noticia.

Pero como si eso fuera poco, ministros encargados de la seguridad y jueces garantistas (o impresentables), nos aseguran que nuestra vida repleta de aventuras reverdecerá. Si la fortuna nos acompaña no tendremos un final de vida aburrido ni mucho menos. La adrenalina nos acompañará porque con un poco de fortuna seremos asaltados cuando vamos a cobrar la jubilación o mejor aún, seremos ultrajados, golpeados, quemados y hasta muertos en nuestra propia casa por algunos pobres tipos cuyas infancias fueron complicadas y que ahora, drogados y valientes salen a buscar soluciones a sus vidas, esas soluciones que el sistema les negó. ¿Cómo vamos a encarcelar a esos pobres tipos ignorados por los ricos y los Estados Unidos? Además, sólo eran unos viejos que ya no tenían nada que hacer. Mejor que hayan muerto.

Aunque resulte difícil de creer, para muchos, los gangsters son victimas de la sociedad y las verdaderas víctimas de esos gangster no existen ni tienen derechos. La gente decente no tiene derechos cuando son victimas de gente protegida.

Bueno, no nos pongamos demasiados exquisitos. ¿Le parece poca tanta aventura garantizada????

No quiero olvidarme que también será carne de viaje promocionales a las cataratas o a Chapadmalal, tendrá descuento en los remedios más baratos y en los lentes y, hasta en una de esas, le darán el asiento en los buses y trenes. Vivir la vida sin tener obligaciones, jugar a la canasta o al chin chón, hacer amigos en las colas del PAMI o en la sala de espera de los médico, disfrutar sin restricciones de la televisión basura… ¿No es maravillosa la vida?

Y no todo termina aquí. Porque hay gente realmente privilegiada en este mundo. ¡¡¡Algunos viejos, logran superar la esperanza de vida!!!. Sí señor!!!, lo logran con perseverancia y resignación. Así obtienen su ingreso irrestricto a un geriátrico para ser maltratados de otra forma y para vivir otro tipo de aventuras peligrosas, atendidos, maltratados, golpeados, robados y basureados por otras personas.

Jajaja No le parece paradójico que transitar por la vida en una sociedad signada "para beneficio de los jóvenes" (otro tema fondoso que amerita un post) siempre seremos viejos.

Los deportistas son "viejos" a los 25 o 28 años, imaginen qué duro ha de ser para ellos alcanzar la "esperanza de vida". Muchos resignaron educación por el deporte cuando una buena vejez necesita de una mente que ha sido entrenada, esforzada, educada y aprovisionada de conocimientos e información, para que pueda mantenerse lúcida y en actividad a pesar de los años.

También es posible que yo equivoque la interpretación del término y "esperanza de vida" sea sólo un desafío lanzado por algún genio como motivación a "la esperanza es lo último que se pierde" y una invitación a cuidarse, a ahorrar, a guardar para cuando sea viejo, a comprar la casita aunque al final vayamos al geriátrico.

Después de tanta perorata, concluyo que la bendita sociedad no nos prepara para ser viejos. La sociedad discrimina a los viejos y su existencia le es indiferente. La sociedad no está preparada para albergar a los viejos ni tiene el menor solución ni conocimiento sobre sus necesidades. La sociedad sonríe porque hay mayor esperanza de vida. ¿Y sabe una cosa? La sociedad somos nosotros mismos!!!! Lo que equivale a decir que nosotros mismos no tenemos la menor idea de lo que es ser viejo y vivimos la paradoja de aspirar a serlo, porque nadie aspira a morir antes. Como no tenemos la menor idea de lo que significa la vejez, no sabemos nada de su vivencia salvo aquella que queremos "ver" las pocas veces que superficialmente miramos. Es muy lógico que no nos importe la vejez, "eso les pasa a los otros", aunque seamos nosotros mismos los futuros protagonistas de ella.

También es posible que usted no vivió todas las peripecias y aventuras del transitar la vida que los viejos que yo describo, porque tuvo una mejor suerte en la repartija del destino y la pasó más o menos bien o tuvo siempre trabajo. Pero espere, no se ría de mí, que los geriátricos para pobres y para ricos se parecen mucho mucho debajo de la máscara que los muestra maravillosos.

Yo me pregunto con frecuencia ¿De veras quiere Usted llegar a viejo….? ¿O simplemente no se detuvo nunca a pensarlo?